Hola, soy Kiosuke y me confieso adicto a los polvorones. Vale, no a cualquier polvorón, soy adicto a los polvorones El toro vega.
Paso al lado del mueble y me vienen a la mente. Tengo que echar un vistazo. Están ahí. Míralos. Qué ricos ellos, ni se mueven. Voy a abrir la bolsa...
¿Dos o tres? Bueno, empieza por dos así luego tienes motivo para volver y coger otros ¿dos o tres? Venga, que me como el primero...
Y lo coloco sobre la palma de mi mano preparándome para aplastarlo. Sí, me encanta aplastarlos. Nada de comerlos tal cual vienen, se perdería la gracia. Coloco la otra mano sobre él y ejerzo fuerza. Y más fuerza, por si acaso...
Lo desenvuelvo y por fin empiezo a comerlo.
Mal. Has caído otra vez. Qué va a ser de ti. Cómo se lo dirás a tus amigos. No se puede, es algo que se lleva por dentro y por fin hoy me he animado a contarlo que dicen que es el primer paso... Pero no quiero que se termine, quiero seguir siendo adicto, pero eso sí, adicto aceptado.
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domingo, 9 de diciembre de 2007
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